Tiritan los espacios cuando nadie está cerca. La soledad es un bien escaso, un mal demasiado temido. Me disponía a limpiar mi habitación ese día. comenzando la faena descubro así la ruta exacta de un grupo menos problemático que mis vecinos y más sociables también. A dónde se dirigen tan precisos y obedientes. ¿Es obediencia lo que las mueve, conveniencia, democratización? Podría buscar información sobre su naturaleza, pero decido no hacerlo. No quiero hormigas en mi cuarto...
Suelo entretenerme con cualquier cosa que sea más interesante que lo que esté haciendo. así que me acomodé sin muchos miramientos y miré. No fue una tarea científica, no fue una observación para saber o conocer específicamente algo sobre su comportamiento. Para eso tengo mi imaginación. Lo que quiera saber lo invento, me lo creo y lo recreo en mi cabeza. Entonces, lo hice por entretenimiento y un poco de curiosidad. Observar para entretenerme, cómo, porqué, dónde... por ej cómo y por qué chocan, cómo siguen, por qué algunas se desvían solo un poco pero regresan al carril invisible hasta atinar el destino. Unas van, otras vienen. Hasta pensé en comprar una lupa para mirarlas...
Busco entonces trozos de pan, diminutos, puras migajas. Las riego en el sendero invisible que supongo tienen. No les hacen caso, chocaron con lo que supongo es un manjar y se desviaron para retomar, centímetros más adelante, nuevamente el camino. Solo un individuo parece estar interesado en ese milagro de multiplicar pan sobre un diminuto camino recién descubierto. ¡No puedo creer que les ofrezco diversión y alimento y no hacen nada! Me levanto de prisa,
busco azúcar y regreso. Les aclaro que la distancia entre la habitación y la cocina es sólo a pocos pasos.
Al regresar y nuevamente acostarme en el piso a mirarlas, veo que varios individuos están sobre las migajas de pan. ¿Quién dio la señal? ¿Cómo? ¿Es que no quieren que las observe en su dialogo intimo y secreto? Corren despavoridas, malagradecidas, les digo. Tomo la escoba y el recogedor y paso factura ante su descarado rechazo y antipatía por mi acción, que fue a favor de ellas, aunque solo haya sido por entretenimiento. Barro, dejo el camino invisible sin hormigas, luego procede el mapo con cloro, desinfectar, que todo este limpio. La puerta a su destino... esta vez no la sellaré, a ver si aprendieron la lección y sirven a mi ego y caprichos, sumisas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario