sábado, 12 de octubre de 2013

Más hormigas que economía local



En el pueblo que crecí siempre tuvimos verdes plantas, árboles y yerba, verde también era el rio la mayor parte del tiempo. También tenemos un mar azulito y quisquilloso, arenas cremosas y picantes. Tierra fértil, carretera mediana, plaza pequeña, escuelas regulares, correo diminuto, cuevas enormes y cuevas pequeñitas. Parque sin asientos, cancha sin techo, funerarias desocupadas, tres cementerios aledaños, piscina de club sin agua.  Tenemos una estación de radio que ya no transmite, sino que retransmite alguna cosa desde otro lugar. No tenemos centros comerciales, ni coliseos o estadios, no tenemos universidades, ni centros investigativos, no tren ni servicio de autobuses ni prostíbulos (que yo sepa)… pero tenemos hormigas.

Hormigas rojas como la furia o como el río cuando ha llovido mucho para la montaña. Muerden si invades sus terrenos o si consideran que te detuviste en un lugar no indicado.  Hormigas negras, anchas y largas que se desplazan con calma. Hormigas frágiles, morenas también, saltarinas y nerviosas.  Hormigas, tenemos más hormigas que economía local y que memoria.

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